Podría poner muchas gilipolleces, como es costumbre en mí, cosas que con el tiempo se releen y una siente un poco de vergüenza, y un mucho de añoranza, por tener el valor de escribir tonterías, o ñoñadas, o pensamientos o sentimientos o mentiras, pero bueno, para relajarme, hoy pongo algo que me provoque una sonrisa, y que me ablande el corazón o los sesos aunque estos ya están líquidos como decía Usun del maestro Labordeta.

Después días en Ávila con los papis, hermanos, abuela y Otto.

Y el broche final ha sido la playita en Mallorca. 


